Dice Justo Navarro en Curriculum Vitae, uno de sus poemas:
Acabé los estudios con facilidad y honor.
Empecé a trabajar sin la mediación de mi padre.
Fui a Londres y volví. Encontré a mi padre
más callado que nunca, más
enmudecido y más mutante,
avergonzado
de envejecer, de haber envejecido.
Esperaba en la puerta
del Hotel Alhambra: le había
caído encima una sombra, igual que cambia
la luz de un día espléndido por un
movimiento invisible de una nube
casi invisible, aunque la nube
desaparece y vuelve el esplendor, y la sombra
de encima de mi padre no se iba.
-No queda en ti nada de ti -me dijo.
Ahí esta:
... le había caído encima una sombra, igual que cambia la luz de un día espléndido por un movimiento invisible de una nube casi invisible, aunque la nube desaparece y vuelve el esplendor, y la sombra de encima de mi padre no se iba....
Entiendo el uso que hace de la nube para reforzar la idea que quiere transmitir de tristeza en su padre.
No obstante, en estos días de sol intenso, el ocultamiento del sol por una nube puede proporcionar un sentimiento de gran alivio.
¿No será que su padre, entrado ya en esa segunda inocencia que da el no creer en nada, era feliz en su silenci0, arropado por la nube que cubrió el sol?
Hoy, 9 de julio, le regalaría al autor del poema esta foto de un día espléndido, sin nubes.
Le invitaría también a ver algunas de las fotos de nubes de este blog.
Quizás entendiera mas a su padre.