Sirva este detalle de la puesta para que podáis apreciar su intenso colorido.
miércoles, 31 de marzo de 2010
domingo, 28 de marzo de 2010
Atardecer rojo (1)
En vez en cuando, que decían los del otro lugar, ocurre que la puesta de sol es impresionantemente roja. Probablemente será producto de la presencia de humedad en el ambiente o algún otro motivo que quizás un día de estos encuentre en algunos de los libros que andan mirándome desde mis estanterías. Tiempo al tiempo: lo encontraré. No obstante, lo bueno de la contemplación es que no hay que comprender lo que se ve, tan sólo disfrutarlo.
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Puesta de sol
jueves, 25 de marzo de 2010
La tormenta perfecta (y 7). Tras la puesta de sol
Y tras la calma después de la tormenta, llega la otra calma del crepúsculo (twilight, como lo llaman los anglos, palabra que también me gusta mucho). Es esa hora antes de salir el sol y después de haberse puesto en el que el nivel de luz te permite leer aún.
lunes, 22 de marzo de 2010
La tormenta perfecta (6). Cirros
Y después de la tormenta viene la calma. Se abrió el cielo y pude disfrutar de la visión de estos cirros filamentosos, que estaban esperando muy por encima de los cúmulos y estratocumulos que habían estado cubriendo el cielo antes. Su forma recuerda al que sigue el agua cuando se congela en los cristales. No es es extrañar pues a 10km de altura, donde están situados, hay una temperatura de 50 ºC bajo cero.
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cirros filamentosos
viernes, 19 de marzo de 2010
La tormenta perfecta (5). Arte rupestre
Y seguía el espectáculo. Iban a apareciendo detalles por aquí, sombras y luces por allí. Incluso un hombre primigenio se dedicó a pintar un leopardo corriendo detrás de una presa, al mas puro estilo de las Cuevas de Altamira. Obvia decir que no vi al autor (aprovechaba la nube para no dejarse ver).
miércoles, 17 de marzo de 2010
La tormenta perfecta (4). Precipitatio
Tener una visión amplia del cielo brinda la posibilidad de poder apreciar los hilos de lluvia cuando está lloviendo. A veces esa lluvia llega al suelo (precipitatio) y otra veces no (virga). Durante este día tuve la posibilidad de ver la precipitatio en dos situaciones:
A. Sobre un fondo de cielo despejado o compuesto de nubes de otro color. Esto da la máxima visibilidad a las nubes.
B. Sobre un fondo de la misma nube que lo genera. Con esta condición de observación es mas difícil apreciar los hilos de lluvia cayendo. Esta tarde, había tanta precipitatio (o quizás las condiciones de iluminación de la escena por el sol eran muy favorables) que se observaba perfectamente y llenaba todo el campo de visión.
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precipitatio
lunes, 15 de marzo de 2010
La tormenta perfecta (3). Las 4 torres
Y a todo esto, tanta nube, tanta nube. ¿Dónde andaban las chimeneas de la fábrica de hacer nubes?. Me costó encontrarlas pero al final lo logré: estaban ahí, medio cubiertas de nubes, en un ambiente puramente londinense (como decía Borges, no del Londres visitado sino del Londres imaginado).
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Niebla
sábado, 13 de marzo de 2010
MIRA A LO LEJOS
Al melancólico sólo puedo decirle una cosa: «Mira a lo lejos». El melancólico es, casi siempre, un hombre que lee demasiado. El ojo humano no está hecho para esa distancia; su reposo son los grandes espacios. Cuando miráis las estrellas o el horizonte marino, vuestros ojos están completamente relajados. Si los ojos están relajados, la cabeza está libre, el paso se hace más firme, todo se relaja y suaviza hasta las vísceras. Pero no trates de suavizarte mediante la voluntad; tu voluntad, ejercida sobre ti, aplicada en ti, lo hace todo al revés y acabará por estrangularte. No pienses en ti, mira a lo lejos.
Es cierto que la melancolía es una enfermedad. El médico puede, en ocasiones, adivinar la causa y recetar el remedio. Pero ese remedio lleva de nuevo la atención al cuerpo, y la preocupación que tenemos por seguir un régimen destruye precisamente el efecto. Por eso el médico, si es un hombre sabio, te manda al filosofo. Pero ¿qué te encuentras cuando estás en clase de filosofía? A un hombre que lee demasiado, que piensa miopemente y que está más triste que tú.
Del mismo modo que el estado tiene una escuela de medicina, debería tener también una escuela de sabiduría. ¿Cómo? Mediante ciencia verdadera, que es contemplación de las cosas y poesía grande como el mundo. Porque la mecánica de nuestros ojos, que se reposan en los vastos horizontes, nos enseña una gran verdad. Es preciso que el pensamiento libere el cuerpo y lo entregue al universo, que es nuestra patria verdadera. Hay un profundo parentesco entre nuestro destino de hombres y las funciones de nuestro cuerpo. Los animales, en cuanto las cosas que los rodean los dejan en paz, se acuestan y duermen; el hombre piensa; si es un pensamiento de animal, que desgracia. Ahí lo tenéis, redoblando sus males y sus necesidades; fatigándose de miedo y de esperanza, provocando que su cuerpo no deje de crisparse, de agitarse, de lanzarse, de retenerse, según los juegos de su imaginación; siempre sospechando, siempre espiando las cosas y a quienes le rodean. Y si quiere liberarse, ya lo tenéis metido en sus libros, otro universo cerrado, demasiado cerca de sus ojos, demasiado cerca de sus pasiones. La mente se construye una prisión y el cuerpo sufre; decir que la mente se encoge y decir que el cuerpo trabaja contra sí mismo es decir la misma cosa. El ambicioso rehace mil veces sus discursos y el enamorado mil veces sus plegarias. Si queremos que el cuerpo esté bien, es necesario que la mente viaje y contemple.
A eso es a lo que nos conducirá la ciencia, con tal de que no sea ni ambiciosa ni charlatana ni impaciente; con tal de que nos aparte de los libros y lleve nuestra mirada a distancias de horizonte. Que haya pues percepción y viaje. Un objeto, mediante las relaciones reales que descubres en él, te lleva a otro, a mil otros, y ese torbellino del río lleva tu mente hasta los vientos, hasta las nubes y hasta los planetas. El verdadero saber no se encierra jamás en alguna cosa muy cerca de los ojos; saber es comprender que la mínima cosa está ligada al todo; ninguna cosa posee su razón en ella sola, y así el movimiento justo nos aleja de nosotros mismos. Eso es tan sano para el espíritu como para los ojos. Así tu mente reposará en ese universo que es su dominio y se conciliará con la vida de tu cuerpo, que está ligado también a todas las cosas. Cuando el cristiano decía: «Mi patria es el cielo», no sabía hasta que punto tenía razón. Mira a lo lejos.
Mira a lo lejos
Alain
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Disfrutar contemplar
lunes, 8 de marzo de 2010
domingo, 7 de marzo de 2010
sábado, 6 de marzo de 2010
viernes, 5 de marzo de 2010
jueves, 4 de marzo de 2010
miércoles, 3 de marzo de 2010
La tormenta perfecta (2). Asperatus (1)
Nada mas levantarme vi unas asperatus (término aún en discusión como tipo de nube). Son nubes que presentan una rugosidad suavizada en su parte inferior. Por la tarde las ví moverse con el viento y era una sensación espectacular. Ahí os mando una selección.
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Asperatus
martes, 2 de marzo de 2010
La tormenta perfecta (1)
Así titula el diario El País la noticia del paso de dicha tormenta sobre España (otro titular hablaba de "bomba meteorológica"). La imagen del satélite Meteosat (AEME) muestra a la península completamente cubierta por la borrasca el sábado 27 de febrero.
Se había formado por la colisión de un frente frío con otro calido: el frente cálido ascendía rápidamente debido al empuje del frío y se enfriaba rápidamente y, además, el frío enfriaba también la base del frente cálido. Debido al fuerte gradiente de temperaturas se esperaban vientos por encima de los 120km/h. El panorama prometía así que a levantarse con la cámara en la mano. Continuará....
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Borrasca
lunes, 1 de marzo de 2010
Todo en una tarde (y 7)
Y después de la tormenta llega la calma, esta vez, en forma de puesta de sol con un tono rojizo muy intenso.
Es lo que tienen las nubes. Semanas sin nada interesante y, en una sola tarde, variedad y riqueza cromática.
Es lo que tienen las nubes. Semanas sin nada interesante y, en una sola tarde, variedad y riqueza cromática.
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Puesta de sol
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