miércoles, 21 de abril de 2010
domingo, 18 de abril de 2010
No tienen amo, no obedecen órdenes
En un mundo erizado de prisiones
sólo las nubes arden siempre libres.
No tienen amo, no obedecen órdenes,
inventan formas, las asumen todas.
Nadie sabe si vuelan o navegan,
si ante su luz el aire es mar o llama.
Tejidas de alas son flores del agua,
arrecifes de instantes, red de espuma.
Islas de niebla, flotan, se deslíen
y nos dejan hundidos en la Tierra.
Como son inmortales nunca oponen
fuerza o fijeza al vendaval del tiempo.
Las nubes duran porque se deshacen.
su materia es la ausencia y dan la vida.
Así las siente el poeta , ensayista, traductor, novelista y cuentista mexicano José Emilio Pacheco Berny (Ciudad de México, 30 de junio de 1939).
El próximo viernes día 23 estará en Alcalá de Henares, cerca de donde vivo, para recoger un premio, el Cervantes de las Letras 2009.
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lírica
lunes, 12 de abril de 2010
Persiguiendo nubes
Jaime Torres Bodet (México, D. F.; 17 de abril de 1902 – Ibídem, 13 de mayo de 1974) cuenta la Wikipedia que fue un diplomático, escritor, ensayista y poeta mexicano, director general de la Unesco de 1948 a 1952. Su trabajo en la alfabetización ha sido reconocido, además de haber implementado la política de relaciones exteriores durante los inicios de la Guerra Fría. Se suicidó en 1974.
Yo le conozco a través del poema que ha musicado Fernando del Castilo y que tantas veces me ha llamado la atención por el canto a lo simple. Lo comparto con vosotr@s:
Se nos ha ido la tarde
en cantar una canción,
en perseguir una nube
y en deshojar una flor.
en cantar una canción,
en perseguir una nube
y en deshojar una flor.
Se nos ha ido la noche
en decir una oración,
en hablar con una estrella
y en morir con una flor.
en hablar con una estrella
y en morir con una flor.
Y se nos irá la aurora
en volver a esa canción,
en perseguir otra nube
y en deshojar otra flor.
en perseguir otra nube
y en deshojar otra flor.
Y se nos irá la vida
sin sentir otro rumor
que el del agua de las horas
que se lleva el corazón...
que el del agua de las horas
que se lleva el corazón...
viernes, 9 de abril de 2010
Los rizos de las nubes
Los cirros Kelvin-Helmholtz, con su aspecto de suave espiral de nubes, son una de las formaciones de nubes más notables. Suelen disiparse a los pocos minutos de haberse formado, por lo que su observación resulta muy difícil.
La forma de este tipo de cirros se debe a una forma particular de rozamiento de las corrientes de aire. En general, el rozamiento se produce cuando una capa de aire se desliza sobre otra a diferente velocidad o en sentido opuesto. Esto origina remolinos verticales que producen un tipo particular de ondas del aire.
En la mayoría de los casos, el rozamiento entre corrientes crea una serie de nubes ligeramente onduladas por encima de las crestas. No obstante, en el caso de la formación Kelvin-Helmholtz los remolinos son más fuertes y arrastran la nube por encima de la cresta hacia abajo, de forma que las nubes "rompen" como las olas del mar cuando llegan a la playa. Al completar el ciclo, las ondas así formadas crean un característico dibujo de "sacacorchos".
Esta forma de inestabilidad también se da en fluidos y en la atmósfera exterior de la Tierra. La describieron por primera vez a finales del siglo XIX el Barón Kelvin (1824-1907), físico escocés y Hermann von Helmholtz (1821-1894), físico alemán, a quienes la nube debe su nombre.
Las ondas Kelvin-Helmholtz probablemente sean muy comunes en los niveles superiores de la troposfera, pero en general allí no hay suficiente vapor de agua para generar nubes y hacer visible el fenómeno.
La presencia de esta nube indica cierto grado de rozamiento entre corrientes que puede producir turbulencias moderadas o fuertes en el nivel superior de las nubes. Como estas turbulencias son invisibles y no aparecen en el radar, los aviones se pueden encontrar con ellas de forma imprevista.
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Kelvin-Helmholtz
martes, 6 de abril de 2010
¿Cuánto tardarán esas nubes en llegar a España? (y 2)
El japonés usa la nube viajera como forma de evocar España, cual alfombra mágica de las mil y una noches. Se ayuda de esa para viajar mentalmente aquí.
Ciertamente podemos usar el movimiento de las nubes para imaginar que es lo que se esconde detrás de la línea de los dos horizontes, el de "por donde llegó" y el "por donde desaparecerá". Viajamos en el espacio: de Japón a España en este caso. De nada importa el saber que esas nubes no podrán hacer un viaje tan largo, que se transformarán antes en otras formas, en otros tipos de nubes. O casi con toda seguridad (digámoslo aunque no queramos oírlo) que habrán dejado de existir.
Otro tipo de viajes que nos facilitan las nubes son los viajes temporales. Viajamos atrás a través de nuestros recuerdos de nubes y/o a través de cuadros/imágenes de nubes que se nos quedaron grabados en la memoria.
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Evocación
sábado, 3 de abril de 2010
¿Cuánto tardarán esas nubes en llegar a España? (1)
"En Japón me preguntan por qué aún quedan fosas"
NATALIA JUNQUERA 07/10/2008 (El País)
Aún no conoce el castellano para explicar con precisión por qué hace tres años cruzó el mundo para ayudar a desenterrar los cuerpos de unas personas con las que nada tenía que ver. Pero cuando le preguntan qué sintió en la primera fosa de la Guerra Civil que vio, Toru Arakawa, japonés de 70 años, llora como un niño.
Aún no conoce el castellano para explicar con precisión por qué hace tres años cruzó el mundo para ayudar a desenterrar los cuerpos de unas personas con las que nada tenía que ver. Pero cuando le preguntan qué sintió en la primera fosa de la Guerra Civil que vio, Toru Arakawa, japonés de 70 años, llora como un niño. Diez minutos antes, este hombre bajito y menudo explicaba entre carcajadas la disparatada historia de su primer viaje a España delante de un plato de jamón ibérico. (Es su favorito, ¡ni hablar de ir a un japonés!)
Arakawa se plantó un día en Ponferrada con un recorte de periódico y una fotografía de Santiago Macías, vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. No intentó llamarle desde Japón. Una vez en Ponferrada, se hizo con su teléfono. Llamó.
· ¿Y qué le dijiste?
Arakawa ríe con ganas. "Intenté explicarle que había visto un reportaje y que quería ayudar. Santiago no entendía nada. Me preguntaba: '¿Pero por qué quiere un japonés ir a una exhumación? ¿Es una broma?".
Lo mismo pensó su mujer cuando le anunció que se iba a España a pasar el verano buscando desaparecidos. Pero Toru no bromeaba. Se había preparado a conciencia. "Me costó 10 años leer en español. Aprendí con unas cintas que me ponía todas las mañanas. Luego mi hijo me compró por Internet mi primer libro en castellano, Manolito Gafotas", explica saboreando un trozo de morcilla.
"Me los he leído todos: Manolito on the road, Yo y el imbécil... son muy divertidos". De ahí saltó a una extensa biblioteca en castellano sobre la Guerra Civil. Cuando terminó de leer, quiso conocer a los supervivientes y ayudar a buscar muertos. Cogió aviones y autobuses agarrado a su recorte. Desde entonces, ha participado en 22 exhumaciones. Viene todos los años.
"En cuanto llego a casa, estoy pensando en regresar. Miro el cielo y pienso ¿cuánto tardarán esas nubes en llegar a España?". En su país, Arakawa organiza charlas en su hogar para explicar a sus amigos lo que ha estado haciendo. Les enseña fotos y responde a sus preguntas. Siempre son las mismas. "¿Porqué hay tantos? ¿Por qué tienes que ir tú a desenterrarlos? ¿Por qué siguen en fosas comunes tantos años después de la muerte de Franco?". Arakawa reconoce que aún no sabe qué responder a esa pregunta. "Yo tampoco lo entiendo", zanja muy serio.
Llega el cordero y recupera el buen humor. Adora la comida española. Los equipos que trabajan en las exhumaciones se enamoraron enseguida de este hombre excéntrico, como casi todo lo genial, y además de acogerle en sus casas, le han llevado de restaurantes: cordero en Segovia, pulpo a feira en Lugo.... "Siempre me llevo comida de aquí. A mi familia le encanta. Y discos de tunas. Allí no hay".
Retiran los platos y Toru pide disculpas por su inglés, que habla con mucha dificultad. Agacha la cabeza: "Perdona que haya llorado". Finalmente, explica: "La primera fue en As Pontes (Lugo). Me impresionó mucho la tristeza de las familias. He visto alianzas de boda entre los huesos... Entendí aquel dolor, todo lo que había leído". Toru vuelve a emocionarse.
· ¿Y a qué te dedicabas antes?
· ¡Era profesor de inglés!
Su silla tiembla por las carcajadas.
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Evocación
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