Imagínate que entre semana te levantas para ir al trabajo y el cielo te muestra algún espectáculo. Casi seguro que tendrás que renunciar a retratarlo, sobre todo si no ha amanecido y necesitas el trípode para sacar una foto lenta.
En cambio, levantarse muy pronto un domingo (no tanto como las 0630, que es el caso) tiene la ventaja de disponer de tiempo suficiente para llevar a cabo esas operaciones mientras se disfruta del espectáculo de reojo.
En este caso el espectáculo era la contemplación de la iridiscencia producida por la luna llena sobre una nube. Esa luna llena era especial por su tamaño: la luna estaba en su punto mas cercano a la Tierra en los últimos años.
